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El viejo vagabundo ha
aparecido,
barbudo, caminando por la acera;
el ebrio goza bien su borrachera
y el otro La Farola me ha ofrecido.
El ciego en su bastón busca al descuido
la piedra que le aguarda traicionera;
y ha pasado también una ramera
que busca un visitante de su nido.
Es la vida al pasar delante mío
en toda su amplitud, gloria y bajeza.
Cada uno vagando a su albedrío,
luciendo sus errores y torpeza.
¿Y esto no es Poesía? Es que me río...
¿Es que sólo en los versos hay belleza? |
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