El tonto soñador

  Soñando en un espléndido mañana
durmióse aquella noche dulcemente;
el sueño, caprichoso, hizo en su mente
formarse una tormenta soberana.

Creyóse el ilusorio tarambana
ser el dueño del mundo y de su gente;
poder su voluntad, alegremente,
imponer a placer si le iba en gana.

Mas un grito sonó, brusco y tremendo,
desde el cielo a la tierra proferido:
- ¡Iluso soñador, estás haciendo

lo que nunca a ninguno he permitido!
Consentí a los tiranos fueran dueños,
pero estando dormidos y no en sueños.
-

Despertó el pobre loco con jaqueca
y de asco y pudor hizo una mueca.
Él, que soñó escuchar claros clarines,
resulta que se halló en un mar de orines...

 

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