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España, quien te quiere y
quien te adora
se deja de discursos y de flores,
vertiendo en tu terruño sus sudores
y luego, en tu interior, por siempre mora.
Políticos nacidos en mal hora,
amigos de gabelas y favores,
monarcas sin cabeza y salvadores
mesiánicos de patrias, ¿dónde ahora
guardáis vuestro pasado tenebroso,
plagado de mentiras y de engaños
a un pueblo que mostró ser bien paciente?
La Historia es juez justo y riguroso
será su veredicto por los daños
que causó la rapiña en tanta gente. |
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