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Releyendo la carta de una
amiga
confieso que mi estilo no es mi fino;
experto en un román muy paladino,
mi léxico es vulgar. Mas no se diga
que no es puro y vigente castellano.
Vocabulario normal es de la gente
que nace, vive y crece, la que siente,
la que empuña el arado con la mano,
la que acude temprano a la oficina,
al taller, a la fábrica, al trabajo,
la que suda creando la riqueza.
Es cierto que quizás no es la más
fina,
mas a ella le escribo y un carajo
me importan la azul sangre y la nobleza. |
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