La radio, ¡qué gran invento!

  Música y ritmo en la radio
a todas horas del día,
que siempre hay alguien que escucha
con gusto la melodía.

Que hay gente que no descansa
y busca en la sintonía
de una emisora lejana
quien le preste compañía.

Más ligera que la tele,
agranda la fantasía
pues embellece la cara
de quien te da simpatía.

Aunque hay otros locutores
que no te dan alegría,
pues cuentan noticias fúnebres
llenas de mal y agonía.

Y luego está el insolente
que luce sabiduría...
Giras el dial un poco
y que le aguante su tía,

que para oír necedades,
vaguedad y tontería,
vemos la tele en colores
que al ojo dan alegría.

Y si no, pues a la cama
en silencio y armonía;
bien arropado de mantas
si la noche está muy fría.

Y si hace noche caliente,
si no la cama es vacía,
si cuentas con buena hembra,
goza con algarabía.

Deja de radios ni inventos,
que no hay mejor melodía
que la que tocan dos cuerpos.
¡Es la mejor sinfonía!

 

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