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Asesinos de amores, los
dineros
asolan con furor más matrimonios
que otros locos influjos de demonios
que parecen quizás más traicioneros.
Se esfuman los billetes y no hay peros
que valgan ni pasión ni testimonios;
sólo valen aquí los patrimonios,
la fortuna, el metal, no el ser sincero.
Un día me contaron: - "Si a la
puerta
con sus dedos repica la pobreza,
se van por la ventana los amores".
No creí que la frase fuera cierta;
mas ahora, sin pelo en la cabeza,
es cierto que escuché muchas peores. |
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