Buscando la gloria

  La enorme soledad en que me hallo
haría doblegar a otro más tierno.
Rodeado de gente... Es un infierno
que susurra y murmura mientras callo.

No debe de sufrir ningún desmayo
mi recia voluntad. Nada es eterno.
Han de acabar las penas de este Averno,
no pueden durar siempre; y, si no fallo,

empuñaré la espada triunfadora,
rodando mis cabezas a su filo.
Sé que pronto veré llegar la hora

de sentirme sereno y muy tranquilo.
Y si nunca llegara tal momento,
tampoco exhalaré ningún lamento.

No importa en esta vida la victoria,
mejor es que perdure tu memoria.

 

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