| |
Quisiera dedicarte, vida
mía,
canciones como aquellas, cuando mozo,
que hacían que vibrases de alborozo
repleta de una mágica armonía.
Mas los años pasaron, la que un día
fuera voz de tenor ahora es esbozo,
recuerdo del pasado... Ya en un pozo
se hundieron mi pasión y mi alegría.
Hoy mi voz suena ronca, ya es más
grave;
el pelo ya no cubre mi cabeza;
la marcha del ayer es hoy más suave;
ya me embarga muy pronto la pereza.
Que Cronos no perdona, ya se sabe...
¡Pero sí ha perdonado tu belleza!
Que aunque seas distinta a la de antaño
recuerdo mi ilusión y al tiempo engaño.
No le mata al amor hacerse viejo,
mejora como el vino siendo añejo.
Bebamos sin cesar de la botella,
verás como al final eres aún bella. |
|