Libertad de expresión

  ¿Hablar del dictador? ¡Una locura!
Relatar las verdades del barquero,
ser leal a tu sentir y ser sincero
semeja que es meterse en aventura.

¿Clamar en el desierto? Un caradura.
¿Llorar por el que sufre? Un plañidero.
Que opinen lo que quieran, que yo quiero
cantar mi realidad pobre y oscura.

La situación de muchos es distinta,
no intento compararla con la mía;
la envidia no me tienta si la tinta

no falta para hacer mi Poesía.
Comprendo que mi casta ya esté extinta,
el oro la condujo a la agonía.

Ofertas bien me hicieron de ser rico
a cambio de tener cerrado el pico,
más no busqué jamás ser millonario,
preferí de recuerdos ser glosario.
Mi verdad contaré siempre alta y fuerte,
¡libertad de expresión hasta la muerte!

 

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