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Papeles y papeleos,
de burocracia un montón.
A todos nos vuelven locos
cual pelota de frontón.
Ir de la Ceca a la Meca
y hallarte con un portón
donde dice en letras grandes:
Deje de dar el tostón.
Si Larra ya lo escribiera:
- No me sea protestón,
vuelva de nuevo mañana,
no me dé más calentón. -.
Funcionarios de carrera
que dicen, de sopetón,
- ¡Qué poco gano, narices! -,
pero cobran un pastón.
Porque más sueldo, trienios;
y a llenar el maletón.
Y, con el arca repleta,
a ejercer de cincuentón.
¡Qué buena vida, demonios!
Y uno aquí de inocentón...
Unos muriendo de hambre,
otros dándose el fiestón... |
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