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Con los ojos cerrados por el
sueño
cada cual va a su dura y cruel faena,
a cumplir la de Adán vieja condena,
con la cara muy seria, brusco el ceño.
Al trabajo nos ata la cadena
y habremos de poner todo el empeño
en cumplirlo con ansia. Duro leño
que nos hizo el Señor cargar con pena.
El necio del varón, atolondrado,
comió de la manzana que le diera
la mujer pertinaz y zalamera.
Por darle simplemente ese bocado,
toda una Humanidad sufrirá entera,
purgando para siempre aquel pecado. |
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