Mi padre es un hombre de esos
que no quedan en España.
Tan bueno y tan inocente
que todo el mundo le engaña.
Mil veces que le habré dicho
que no sea tan sincero
y mil que me ha contestado:
- Antes de mentir, ¡me muero!
A todos brinda la mano;
cualquier día se la cortan.
Pero él insiste, tozudo,
que esas cosas no le importan.
¡En fin! Así le parieron,
de esa insólita manera:
Bravo, viril y elegante.
Y así será hasta que muera. |