Aquél que su apellido
disimula
y también de su tierra hace renuncia
es claro que en sus críticas anuncia
que es terco y que es tenaz como una mula.
Se ve que las palabras manipula
a su gusto y manera. Y las enuncia
en forma que le cuadra y las pronuncia
del modo que mejor a él le estimula.
Yo llevo mi apellido por delante
y mi firma en mis versos dejo escrita.
Mi forma de opinar es elegante
y al que escribe un buen verso felicita.
Tanto rimar en ita es flatulento.
¡Lo dejaré en las manos de un portento! |