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Enfrentarse a la muerte es
más sencillo
que luchar con la vida cada día,
igual que es más terrible la agonía
que morir de repente. El estribillo
que anuncia de la Parca el cruel
cuchillo
es fúnebre y tremenda melodía,
una trágica y horrible salmodía
que anuncia que prepares el hatillo.
Mas prefiero ese son a hacerle frente
al trabajo aburrido, ése diario,
a saber que tan sólo estoy a veinte
y que lleva treinta y uno el calendario.
Resulta que mi cuenta no es corriente,
ni normal tan siquiera. ¡Es un calvario! |
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