Como si fueran leones se
batieron
los muchachos de España en la canasta;
al final, la verdad es que perdieron
mas supieron mostrar su hispana casta.
Que en sucumbir así ante gigantes
no existe ni vergüenza ni desdoro;
ya sucedió allí en Cuba un siglo antes
y aún de gloria guardamos un tesoro.
Que estar a las alturas de un imperio
y perecer en trágico combate
no es motivo de risa, es algo serio,
aun cuando de deporte ahora se trate.
Nuestros chicos han dado el alma entera,
se han batido con furia y valentía,
igual que de ese modo ya lo hiciera,
gallarda, nuestra fiel infantería.
Si comparar la guerra con deporte
a algunos tontería les parece,
diré que lo que importa es ese porte
de saber aguantar siempre en tus trece.
Hasta allí llegó todo, es lo
importante,
demostrar que al orgullo de una raza
se le podrá ganar, mas no es bastante:
Una cosa es vencer y otra es dar caza.
Y no darle la espalda al oponente,
ya sea con metralla o con cañones,
significa que tiene nuestra gente
además de cabeza dos riñones. |