Quisiera para ti hacer un
soneto
plagado de requiebros y alegría,
que diga que aún sabiendo que eres mía
con gusto a tus caprichos me someto.
Que cante valeroso y con su reto
propague a todo el Orbe tu armonía,
tu beldad, tu cariño y la porfía
que puse en alejar a ese sujeto
que ardiente tus amores codiciaba.
Quería con ardor el mentecato
robarme la más bella de mis flores,
mas surgió a relucir de mi alma brava
el grito de valor y de arrebato
y esa guerra gané tras mil sudores.
Que pida explicación al maestro armero,
que yo ya he conseguido lo que quiero. |