Emplazamiento

  Cuando un hombre te mira fríamente
mejor es no hacer caso a su mirada.
Sin duda que su sangre está parada
y no le llega el riego hasta su mente.

Yo quisiera decirte solamente
que es más sano gritar con voz airada,
que se juega una vez y la tirada
puede salirte mal, seguramente.

Desde aquí yo te emplazo a que, en un año,
ante Dios Poderoso rindas cuentas
del malestar que me causas y del daño

que me haces, del futuro a que me enfrentas.
Has vertido en mi sangre tu veneno,
no quieras pretender que esté sereno.

 

A poema anterior                            A Menú                      A poema siguiente

 
Hosted by www.Geocities.ws

1