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Cuando un hombre te mira
fríamente
mejor es no hacer caso a su mirada.
Sin duda que su sangre está parada
y no le llega el riego hasta su mente.
Yo quisiera decirte solamente
que es más sano gritar con voz airada,
que se juega una vez y la tirada
puede salirte mal, seguramente.
Desde aquí yo te emplazo a que, en un
año,
ante Dios Poderoso rindas cuentas
del malestar que me causas y del daño
que me haces, del futuro a que me
enfrentas.
Has vertido en mi sangre tu veneno,
no quieras pretender que esté sereno. |
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