Pasé por este sitio como
todo,
querido por algunos e ignorado
del resto; cada cual iba a lo suyo.
Acaso una sonrisa y un cigarro...
Nada sé de sus vidas, ni me importa.
A nadie le preocupa que me marcho.
- Hoy estamos de jueves. -. Dijo alguno,
pensando que ya el viernes no hay trabajo.
- Para mí ni mañana tan siquiera;
yo recojo esta tarde, que ya acabo.
- ¿Para dónde te vas, para otra obra?
- No señor, que me voy al puto paro.
Que no son productivos mis
quehaceres,
no vale para nada cuanto hago.
Aunque vaya a diez sitios cada día
opinan que no soy ya necesario.
¡Qué sensación más triste que se
siente
cuando así te lo dicen! Y lo raro
es que no le patees en la boca
y formes un motín, como en un barco.
¿Para qué, si ninguno movería
en mi ayuda siquiera ni una mano?
No merece la pena disgustarse.
Les diré: ¡Buena suerte! Yo me abro. |