No suena el carillón de
aquél entonces,
parece que las pilas se han gastado.
Habré de reponerlas, mas sus sones
dando las horas justas se ha apagado.
Defecto de la máquina, supongo,
que ya es antigua y no tiene remedio.
Valdría más dinero el arreglarla
que animarse y quitárselo de en medio.
¡Pero tantos recuerdos atesora
que me duele tirarlo a la basura!
Tiraría con él mis ilusiones
y con ellas mi paz y mi cordura.
Mi memoria de ayer aún le recuerda
cuando daba las horas entonando
una napolitana, que sentía
en mis oídos en tanto estaba hablando.
¡Cuántas citas con él tengo
acordadas,
cuántas frases de amor, cuántas mentiras!
¡Cuántos editoriales allí escritos!
Como para decirme: - ¡Ve y lo tiras!
Mas la vida es así, del trasto viejo
se prescinde de él sin más cuidado.
Y lo mismo me dice cualquier día:
- ¡Amigo, se acabó, ya hemos llegado!
Arribaré al final de mi existencia
con mis poemas por único bagaje.
Ya lo dijo el maestro: - Estate listo,
sin dinero y ligero de equipaje. |