Tengo un amigo que es cura,
más majo que las pesetas,
mas sufre de una amargura:
Que le gusta un par de tetas.
Y eso que el hombre ya es viejo...
Tendrá menos alborozo,
porque si ahora es pellejo
habría que verle de mozo.
Eso sí, es persona seria
y de bastante cordura,
mas puede que un día la histeria
le arrastre a una locura.
Familiar de un gran poeta
también hace Poesía
y no piensen que es asceta,
que tiene mucha alegría.
Pues, como buen andaluz,
ve la vida poco negra.
Al Sol le roba su luz
y con la Luna se alegra.
Así es mi amigo del alma,
buen cura y buen sacerdote.
Dios le conceda la calma
y le libre del azote
de tentaciones impuras.
Aunque yo expongo una queja:
¿Por qué demonios los curas
no pueden tener pareja?
Porque si mujer tuvieran
a las demás no harían caso;
Al no tener, desesperan,
y de ahí viene el fracaso.
Si son hombres como todos
no comprendo esta costumbre
de la Iglesia y de sus modos.
¡Que venga Dios y me alumbre!
Si por unas bulerías
sabe mi amigo arrancarse,
que tenga sus alegrías
y que le dejen casarse.
Así sabrá cuánto es duro
el matrimonio y sus tretas.
Si lee esto estoy seguro
que me manda a hacer puñetas.
Pues ya lo dice en Don Mendo:
"Que el matrimonio coligo,
aún hembra no conociendo,
es el supremo castigo". |