Lamento 

  La injusticia del hombre es inaudita,
no conoce el amor al semejante.
Llegará de dar cuentas ya el instante
ante Dios y su Cólera Infinita.

Él no tendrá piedad de aquél que quita
a otro su alimento. Lo importante
es dar y no rezar sin dar delante
de su altar, colocando una velita.

Que con velas a Dios no se le gana
sino dándole al prójimo alimento.
En Su sermón lo dijo esa mañana.

Mas si al Hijo de Dios dieron tormento
de manera perversa e inhumana,
comprendo que no sirva mi lamento.

Si siendo Dios supieron darle muerte,
¿cómo puedo quejarme de mi suerte?

 

A poema anterior                            A Menú                      A poema siguiente

 
Hosted by www.Geocities.ws

1