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Cual pájaros en fila,
aterrizando,
del cielo raudo descienden aviones.
En la pista el betún aún está blando.
Esperan tome cuerpo los peones
para pasar el rulo y quede lisa
la pista que se hayan construyendo.
Un hangar allá al fondo se divisa,
los hombres trabajando, el Sol cayendo
brillante, esplendoroso, sin conciencia
de que arranca del cuerpo los sudores.
La técnica de hoy, la nueva Ciencia
no vence con su avance las calores.
El búcaro de agua, allá a la sombra
que presta un camión es el consuelo
del hombre sudoroso que una alfombra
de asfalto va extendiendo sobre el suelo.
Arriba va el piloto en su cabina,
creyéndose señor del firmamento.
Yo sueño con volver a mi oficina.
No aguanto este calor ya ni un momento. |
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