Tal noche como hoy fue
desvirgada
la pálida Selene por el hombre.
Tal cosa puede ser que a alguno asombre
mas también debe ser bien recordada.
Recordarán los tiempos la pisada
de aquel profanador de gran renombre.
Neil Armstrong, para siempre ya tu nombre
en la Historia ha quedado. ¡Casi nada!
Igual que el de Colón y Magallanes,
amantes del peligro y la aventura,
grabados tengo aún tus ademanes
cuando hollaste a la virgen casta y
pura.
El águila, cual nueva carabela,
en el Cosmos sin fin dejó su estela. |