Voy a pintarme en la mano,
que me sirva de recuerdo,
un mapa del restaurante,
porque es que nunca me acuerdo.
Yo tomo la carretera
que me dice un compañero;
no sé qué demonios hago
que nunca encuentro el sendero.
Menos mal que con el coche
se puede volver de prisa,
mas la gasolina es cara
y eso no es cosa de risa.
Mas por fin doy con el sitio
y me sirve la comida
una muchacha imponente,
de todo muy bien servida.
La vuelta es otro tormento
porque también me equivoco,
me pierdo por los caminos
como si estuviera loco.
Y cuando por fin encuentro
el camino deseado,
viene un camión de frente
y tengo que echarme a un lado.
Maldigo del camionero
y toda su parentela.
Tendré que venir comido
porque en verdad tiene tela
que para llenar la tripa
pase tanto contratiempo.
Lo malo es el recorrido
pues luego me sobra tiempo.
Si quiero puedo dormirme
y descansar un buen rato
O escribir unos poemas,
a trabajar no me mato.
¿No ahorrarían más dinero
mandándome el sueldo a casa?
Que la luz no es un regalo.
Luego pasa lo que pasa:
Que hacen falta más millones,
que se ha ido el presupuesto,
que las obras se retrasan...
En fin, así lo tienen dispuesto.
Pero yo no voy a quejarme
pues nunca escuché jamás
que ninguno se quejara
por querer trabajar más. |