Las sendas de la autopista
tienen peligro en extremo.
Puedes tener buena vista
y puede venirte un memo
que te causa un estropicio
en menos que canta un gallo.
Algunos tienen el vicio
de hacerse en el pie hasta un callo.
Y también circula el lento,
los que llevan coches nuevos;
parecen ser un talento
en eso de pisar huevos.
Mas al que más temo acaso
es al que va despistado.
Llega tarde, con retraso,
frena en seco y te la has dado.
Cuidado con el asfalto,
es en verdad peligroso.
No quisiera dar el salto
al abismo tenebroso
Por culpa de algún idiota.
Quiero morir en mi lecho,
no dejar mi vida rota
en medio de algún barbecho. |