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Hay vez que asalta el deseo
cuando menos te lo esperas,
en el ascensor a veces
o en medio de la escalera.
Y es un ímpetu tan grande,
un deseo tan profundo,
que pierdes toda vergüenza
y, ¡hala!, a repoblar el mundo.
¿Qué es lo que tendrá el amor,
o el sexo, como se quiera,
que salta como un gigante
hasta la más alta barrera?
No lo sé, mas no hay pasión
con que superarlo puedas.
Porque hay que ver, satisfecha,
lo a gusto que luego quedas. |
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