El descanso

  Si con mi brazo roto, aún hoy te escribo
un hermoso poema es que despierta
se encuentra mi cabeza. No está muerta,
señal de que aún respiro y estoy vivo.

Es cierto que no aspiro a ser ya el divo
que de joven cantábale a la huerta.
Ya procuro cerrar pronto mi puerta,
a partir de las ocho no recibo.

Que a partir de esa hora es peligroso
recibir la visita de cualquiera.
Me he cansado quizás de hacer el oso,

de buscar la aventura y la quimera.
Es mejor descansar junto al hermoso
relucir de tus ojos, compañera.

 

A poema anterior                            A Menú                      A poema siguiente

 
Hosted by www.Geocities.ws

1