| |
Si con mi brazo roto, aún
hoy te escribo
un hermoso poema es que despierta
se encuentra mi cabeza. No está muerta,
señal de que aún respiro y estoy vivo.
Es cierto que no aspiro a ser ya el divo
que de joven cantábale a la huerta.
Ya procuro cerrar pronto mi puerta,
a partir de las ocho no recibo.
Que a partir de esa hora es peligroso
recibir la visita de cualquiera.
Me he cansado quizás de hacer el oso,
de buscar la aventura y la quimera.
Es mejor descansar junto al hermoso
relucir de tus ojos, compañera. |
|