| |
Yo quisiera cantarte una
romanza,
la más bella de todas las canciones,
que llenase tu vida de esperanza,
que alegre con su son tus desazones.
Mas mi voz, de los años ya cascada,
se exhala de mi boca a trompicones.
Su tesitura bajó y está mermada,
el aire ya no vibra en mis pulmones
como antaño vibrara en aquel día
en que te hablé de amores siendo mozo,
cuando tú te entregaste y fuiste mía
llenando el corazón todo de gozo.
Ha pasado ya el tiempo de alegría;
ahora sólo nos queda el de sollozo. |
|