XCVI

Cuando la muerte borre
de la mente los cálidos recuerdos,
aún entonces que no seremos nada,
aún entonces... ¡te seguiré queriendo!

Y perdido en la tierra gris y húmeda,
como un grano de arena en el sendero,
aún entonces, que no hablará mi boca,
mil plegarias de amor dirán mis versos.




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