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XCV
Soneto II
Al igual que del eco los sonidos
se alejan cautelosos,
perdiéndose en el éter, difundidos
en las alas del viento poderoso,
el amor en el hielo del olvido
va perdiendo la vida poco a poco,
sofocando del pecho los gemidos
y calmándose el pecho en el reposo.
Yo no sé si el amor se muere acaso
o en letargo se queda adormecido,
mas conozco que el llanto se ha secado,
que del pecho no suenan los latidos,
que la sombra furtiva de mis pasos
es ligera cual nunca lo había sido.
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