XCIV

Soneto I

Si las rosas florecen en tu pelo
al fuego de otro amor, recuerda niña,
que los suaves jazmines que lucían
en mis sueños románticos han muerto.

Y si el suave calor que dan los besos
a tus labios de grana dan la vida,
en confuso recuerdo sume el día
que mis labios ardientes te quisieron.

¡Mas no mienta el desdén en tu mirada!
Si otra vez el amor hasta ti viene,
si otros labios tu ardiente sed apagan,

aunque ya no me quieras, sé que mientes
cuando dices que aquello no fue nada...
¡Que es amor lo que apagan los desdenes!



 

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