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XCIII
Cuando los surcos de mi llanto
se encuentren secos,
cuando en los ojos luzca
el brillo que tuvieron,
cuando mis labios ardan
en llamas de otros besos,
cuando la cruel sonrisa
luzca en la faz de nuevo,
cuando te haya olvidado,
cuando te encuentres lejos,
cuando el amor se apague...
¡Ay! ¿Y cuándo será eso?
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