|
LXCII
Del tambor de la Muerte yo he escuchado
los fúnebres redobles.
Yo sé que quién lo escucha es porque pronto
ha de dar cuenta a Dios de sus errores.
Yo no sé qué me espera, si es acaso
del Erebo los trágicos dolores.
No me importa qué venga, mas sí quiero
que. rápido, me envuelva en sus acordes.
A
poema anterior
A
Menú
A poema siguiente
|