LXXXVI

Vuelven las galas de la vida,
alumbrando con gozo la penumbra;
las aves en los cielos con mil trinos
y las flores radiantes de hermosura.

- ¡Te saludo contento, dulce Febo! -.
Hace un año, ¿recuerdas?, yo grité.
Hoy que luce la vida en torno mío,
mis labios silenciosos no abriré.

 

 

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