LXIX

Yo no sé si eso es cierto,
pero sé
que un amigo no miente por mentir.
Y su voz, al decirlo,
sonó triste,
lamentando de veras mi sufrir.

Han tenido que dar luz a mi frente
que dormía en el sueño de tu amor.
Ve qué pobre
tus ojos me han dejado:
¡Ya no sé qué es verdad ni qué es error!

A poema anterior            A Menú                    A poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1