LXVII

He sido un polichinela
que ha bailado al son marcado
por la risa despiadada
que brotaba de tus labios.

Cuando la música acabe,
el muñeco abandonado
ha de quedar en el suelo,
inmóvil, como un guiñapo.

 

 

A poema anterior            A Menú                    A poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1