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LXII
Mi pesar siente alivio cuando pienso
que la dicha con otro has de lograr.
¿Qué me importa sufrir, si la que quiero,
a costa de mi llanto, ha de gozar?
Ríe tú que eres buena y lo mereces.
Yo no soy más que un mísero juglar
que a la vida da brillo en otras almas.
¡Qué importa que yo llore! ¡Si es igual!
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