|
LXI
¿Te has quitado la venda de los ojos?
Ahora, entonces, de nuevo puedes ver.
¿Te arrepientes o no de lo que has hecho
cuando, ciega, actuaste sin saber?
Hoy tú ves igual que antaño vieras;
en cambio, mi mirada ya no es
tan clara y tan brillante como entonces...
Si alguna vez lloraste, ya sabes el por qué.
A
poema anterior
A
Menú
A poema siguiente
|