|
LVII
Mis ojos cerrarán alguna mano,
el llanto en las pupilas brillará,
la triste procesión al camposanto
en último homenaje acudirá.
Y luego que me dejen allí solo,
charlando de la vida volverán;
un día gran tristeza habrá en sus ojos
que al otro, nuevamente, sonreirán.
Pasé como las olas que en la playa
se rompen con acorde musical:
La espuma en las arenas se resbala,
volviendo luego al mar...
A
poema anterior
A
Menú
A poema siguiente
|