LVIII

Si visitas mi tumba alguna vez,
allá en un triste bosque,
verás que de la tierra que me cubre
no han podido brotar hermosas flores.

Y la tierra no es yerma, amada mía.
- ¿Por qué no? -. Querrás saber entonces.
¡Es que el cuerpo ya estaba tan gastado
de arrastrar su bagaje de dolores..!

 

 

A poema anterior            A Menú                    A poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1