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XXXIV
Un ansia cegadora de un instante,
un rápido reflejo de color,
un beso y otra vez de nuevo solo:
Eso es mi amor.
Mil rimas inspiradas de un cariño,
mil versos olvidados en rincón,
mil páginas, ya lacias, los contienen:
Eso es mi amor.
Y un día, cuando muera, con mi vida
mis versos doloridos morirán,
llevándose mis años de energía...
¿Para qué amar?
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