|
XXXIII
Alguna nueva estrella
mi noche alumbrará,
luciendo triunfadora
sobre mi turbio mar.
Pero yo sé que nunca
de amor me moriré,
cual hoy se extingue sola
la llama de mi ser.
Yo sé que tal vez pronto
mi mente forjará
en alas de sus sueños
de nuevo un ideal.
Mas como fuera el tuyo,
ya nunca bruñiré
en gala a otra belleza
fantástico oropel.
A
poema anterior
A
Menú
A poema siguiente
|