XIX

Ya no habrá ni la dicha que soñara,
ya no habrá de la lágrima el dolor.
Sólo noche me envuelve, triste y negra,
sin aurora radiante ni perdón.

Y mi voz callará porque ya nunca
las plegarias de amor te cantaré.
Yo conozco, mi vida, que si marchas,
pesar y dolor me moriré.


 

A poema anterior            A Menú                    A poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1