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XIII
Renace de nuevo al mundo,
genio hundido en las tinieblas.
Conciba tu mente alegre
homenaje a su belleza.
Sal de la bruma tupida
a la luz que le rodea
y de esa fuente tan clara
tus labios sedientos beban.
Y si después te abandona,
tañe tu lira siniestra
y, a su recuerdo, mil versos
tu mente dolida teja.
¡Mil mariposas de plata!
¡Mil caras y rojas gemas!
¡Mil suspiros de tu pecho!
¡Mil átomos de tu fuerza!
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