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XII
Y sus ojos miraban a la Virgen
con tal brillo inocente en su mirada
que era un ángel de aquellos que en el Cielo
con su voz argentina amores cantan.
Tan hermoso mirarla allí tan bella
que por siempre quisiera contemplarla,
con los ojos clavados en el cuadro,
con la misma fijeza de una estatua.
¡Una virgen soñando en otra Virgen..!
Un silencio piadoso que turbara
con sus dulces acordes en mi mente
el sagrado tañer de una campana.
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