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La muerte
¿Qué es la muerte? No lo sé,
pero si piensas un poco
verás que la muerte es
tan sólo un fantasma loco.
¿Y por qué le temen tanto?
Tan sólo ilusión humana,
porque de la vida encanto
nos quitará en un mañana.
¿Pero por qué hay que temer
lo que es lógico suceda?
¿No es lógico suponer
que el ser agotado muera?
Los hay que se mueren antes
de tener anciana edad:
¡También salen maleantes
de la buena sociedad!
¿Que son muchos? Puede ser,
mas, ¿qué clamas desdichado?
¿De qué podrías comer
en mundo superpoblado?
¿Es muy crudo? ¡Natural!
Pues di, si no, cómo quieres
ver a tus triunfar
si no, antes, tú te mueres?
Además, que la materia
nada vale de verdad.
Que la sola cosa seria
es el alma. ¡Es inmortal!
Y si morir aún no quieres
y aspiras a perdurar,
¿te crees que como Dios eres
siendo tan sólo mortal?
La vida, ¿por quién la tienes?
Si Dios te la quiso dar
igual que te dio otros bienes,
¿no te la puede quitar?
Entonces, ¿por qué protestas?
Si eres un gusano inmundo,
cómo va a darte respuesta
el Dios que crea los mundos.
Aunque te ofenda... ¡Gusano!
Te lo digo sin temor,
porque sé que como humano
es ficticio tu furor.
Y aunque fuera verdadero,
¿de qué te puedo temer?
Dejar de ser prisionero
de este cuerpo mejor es.
De la muerte miserable
no nos asusta el dolor;
es, al mundo deleznable
abandonar, el temor.
No nos duele en sí morir
sino es temor ancestral
que no debe de existir,
por ser de necesidad.
Tememos el que al marchar
queden aquí los amados,
gozando tranquilidad
mientras somos ignorados.
Y nuestras quejas a Dios
no tienen razón alguna,
por lo cual el Creador
de nos con razón se burla.
Si sentir el aleteo
de la muerte sin temor
quieres, di: Señor, yo creo
que verdaderamente eres Dios.
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