Plaza de Oriente

Estas frías estatuas conservan
mil recuerdos de aquel muerto amor.
Es seguro que sienta su piedra
con más fuerza que ambos, tú y yo.

En sus ojos observo la pena
que refleja la muerta pasión.
En tus ojos, en cambio, no observo
más que orgullo, desdén y ambición.

¡Quién diría que en este paseo
que una noche querernos nos vio,
algún día tendría que verme
yo, tan solo, sin fe ni ilusión!


 

 

 

 

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