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Me he sumido
en el mar...
Me he sumido en el mar de la inquietud,
envuelto en la tormenta del olvido;
es mi amante la muerte y el rencor
es mi mejor amigo.
¡Que el Señor me perdone si no es
el sendero que ando mi camino,
mas no puedo seguir en el dolor,
como un triste cautivo!
Yo dirijo mis pasos en la nueva
etapa donde marcho sin destino.
¡Que el Señor me perdone, como yo
la perdono también... y la bendigo!
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