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En plena
juventud...
En plena juventud, desalentado,
mi pecho se doblaba ante el dolor...
Te miraste en mis ojos apagados
y la luz apagada se encendió.
En su pleno vigor lloraba el alma,
perdida en los senderos del error...
Sentí el dulce latir de tus palabras
y el alba renació.
Arrugado en cruel mueca estaba el labio,
degustando las hieles del favor...
Sentí el suave calor de tus encantos
y en mis labios la risa floreció.
Tú le diste la vida al que había muerto,
tú encendiste mi sangre y mi valor,
tú me hiciste saber que hay algo cierto
en el mágico sueño del amor.
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