El dolor que me ocultas...

El dolor que me ocultas con tu olvido
no ha de ser como un muro entre los dos.
Antes bien, es mejor beber el cáliz
de una vez que apurarlo sin dolor.

No me importa, mi bien, lo que me digas;
no creas que es tan frágil este amor,
que si el sol del comienzo te ha abrasado
la sombra de mis besos es mejor.

Ven y gusta la dicha que te ofrezco,
no vaciles perdida en el temor.
Dios perdona la ofensa que le infieren...
¿Como quieres que no perdone yo?



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